Frecuencia y horarios de alimentación

Con las dietas cocidas, la digestión suele ser más rápida que con los alimentos secos. El estómago se vacía antes, los nutrientes se absorben mejor y, lógicamente, la sensación de hambre reaparece más pronto. Por eso, la recomendación general con comida cocida es ofrecer por lo menos dos comidas al día, separadas por unas 10 a 12 horas.

En cachorros, el panorama es distinto: durante los primeros meses de vida necesitan más comidas diarias porque su demanda energética es muy alta y su estómago es pequeño. A grandes rasgos, se puede pensar en cuatro porciones diarias entre el primer y sexto mes, tres comidas hasta el año, y luego pasar a dos comidas diarias en la etapa adulta y senior. A partir de ahí, lo más importante es ajustar según cómo se sienta el perro, su nivel de actividad y su estado general de salud.

Los perros muy activos o deportivos pueden beneficiarse de dividir la ración en más momentos del día, por ejemplo una comida más liviana antes de la actividad y otra principal después. En cambio, en perros con tendencia al sobrepeso, suele funcionar bien una distribución tipo 60/40 (más cantidad durante la mañana y un poco menos a la tarde o noche), o simplemente dos tomas equilibradas que respeten siempre la cantidad total diaria recomendada.

El objetivo no es llenar al perro cada vez que pida, sino encontrar una frecuencia que le permita hacer una buena digestión, descansar entre comidas y mantener un metabolismo estable.