Transición desde alimento balanceado a comida natural cocida

El cuerpo no cambia de rutina alimentaria de un día para el otro sin avisar. Aunque algunos perros toleran muy bien un cambio directo, en la mayoría de los casos es recomendable hacer una transición gradual.

La forma más amigable de hacerlo es una transición lenta de unos diez días. En ese período se va reduciendo de a poco la cantidad de alimento anterior y, al mismo tiempo, se incrementa la porción de la nueva dieta natural cocida. De esta manera, el sistema digestivo se va acostumbrando, la microbiota se adapta a los nuevos ingredientes y disminuye el riesgo de diarreas, vómitos o rechazo.

En perros sensibles, con historial de problemas digestivos, alergias o patologías gastrointestinales, este camino lento suele ser la mejor opción. También puede acompañarse, en algunos casos, de una dieta casera base sencilla (carne magra cocida y algunos vegetales suaves) durante los primeros días, siempre respetando los volúmenes recomendados por el plan de alimentación.

La transición rápida —cambiar de un día para el otro— también es posible, sobre todo cuando se pasa de una dieta muy procesada a una opción natural, más digerible. En esos casos, lo habitual es observar pequeños cambios en las heces o en el ritmo digestivo durante unos días, que suelen resolverse solos. Lo importante es observar al animal, acompañar este proceso de adaptación y, ante cualquier síntoma intenso o persistente, consultar al veterinario.

Si tenés dudas sobre cómo hacer la transición, escribinos. Estamos para acompañarte y ayudarte a elegir el mejor camino para tu compañero.